Aquel 8 de septiembre de 1911, la expedición de comandante noruego Roald Amundsen alcanzó la conquista de un sueño: coronar la Antártida. Sólo treinta y cuatro días después, el británico Robert Falcon Scott llegaba al mismo lugar para contemplar la derrota de sus aspiraciones por ser el primer hombre en conquistar el corazón del Polo Sur.
Agotados, emprenden la vuelta al campamento base. La odisea les mantendrá unos meses perdidos en el hielo y al final caerán congelados. Es uno de los episodios más apasionantes de la historia.
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